Injertado de frutales

De siempre se han injertado todo tipo de árboles y arbustos frutales. Esta práctica se realiza a partir de variedades con mejores características con el fin de obtener frutos de mayor calidad en cuanto a tamaño, color, sabor, resistencia a plagas o a las inclemencias del tiempo. Se lleva a cabo a finales del invierno, cuando llegan los primeros atisbos de primavera, y se aguarda a que sea menguante. Se procura que el árbol a injertar esté adelantado en el sentido de que tenga sus yemas a punto de brotar o ya lo hayan hecho, mientras que el injerto se halle retrasado.

Se suele injertar en árboles de la misma especie que se deseen mejorar, pero no siempre es así, por ejemplo en espino albar se ha injertado níspero; en membrillo peral; o se ha recurrido a manzanos, perales, cerezos y ciruelos silvestres para así obtener variedades cultivadas con mayor capacidad para soportar las inclemencias atmosféricas y las plagas.

Básicamente se han practicado dos técnicas: mediante esqueje o púa o simplemente utilizando una yema. Aquí describiremos la primera, la más recurrida. Aunque se pueden realizar injertos en ramas de árboles adultos, lo normal es utilizar arbolillos que estén creciendo. Su tronco debe alcanzar un diámetro suficiente y se corta con una sierra a una cierta altura de la tierra. A continuación se le hace una hendidura longitudinal con un cuchillo y se introducen en ella una o dos ramitas del árbol escogido, de la largura de un dedo y que contengan una o más yemas. Para encajarlas se les afila el extremo con forma de cuña, y se deja la corteza de uno de sus lados, la del externo, para que luego se una a la del portainjerto.

Para proteger la zona de unión se utilizaron en tiempos pasados distintos materiales como estiércol de vaca solo o mezclado con tierra o arcilla, resina de pino templada sola o con manteca de cerdo o sebo, brea caliente sola o con tierra, o arcilla húmeda para que así resultase maleable; después se cubrían con tiras de tela y así se dejaba hasta que brotase el injerto realizado. Hoy en día se adquieren en el comercio pastas apropiadas.

 

Artículo y fotografías de Luis Manuel Peña Cerro

Labayru Fundazioa

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