Coles, calidad saludable todo el año

Con un intenso sabor y aroma, las coles cuentan con un nutrido número de defensores, pero también tienen algún que otro detractor. Lo cierto es que se trata de una verdura con multitud de propiedades nutricionales, que la convierten en el alimento idóneo para cuidar de nuestra salud.

La col lombarda, la coliflor, las coles de Bruselas, la col blanca o el brócoli son algunas de las múltiples variedades que conforman este extenso grupo de hortalizas. El cultivo de las coles se puede realizar durante todo el año, en función de la variedad, si bien es cierto que se caracterizan por no tolerar los fuertes calores y soportar bien el frío de la época otoñal e incluso invernal.

Estas características hacen que la col sea una verdura típica de las huertas de los baserritarras vizcaínos en las épocas en las que el frío aprieta. Además permite ser cultivada con facilidad. “Es una planta agradecida, además de bonita”;  explica Begoña Lumbreras, de Momoitio Baserria (Berango).

Según explica esta productora, las coles cultivadas en el País Vasco distan mucho de las que provienen de otras zonas. “El sabor y la textura es distinta, y en eso el clima del País Vasco ayuda”, asegura.

Aunque a muchos les disguste, sobre todo a los más pequeños, se trata de una verdura que se vende bien en las ferias locales; Begoña plantó coles en agosto de 2016, las recogió en diciembre y en la feria de San Antontxu de Mungia, celebrada el pasado 18 de enero, vendió una gran parte de la cosecha . “De 12 kilos de coles que llevé, volví a casa con sólo 2,5”, explica Begoña.

En sus diversas variedades, la col tiene propiedades nutricionales y diuréticas. Es rica en minerales y vitaminas, entre ellas vitamina C, contiene fibra y presume de tener pocas calorías, lo que la convierte en el alimento perfecto para dietas adelgazantes y depurativas.

Su particular sabor y aroma se debe al alto contenido en compuestos sulfurados. También se relaciona a las hojas de col con diferentes usos terapéuticos que permiten tratar problemas cutáneos como los eccemas, granos infectados o forúnculos.

Se trata de una verdura agradecida en la cocina, ya que se puede comer tanto cruda como cocida. Habitualmente se utiliza en cremas, ensaladas, o simplemente hervida con un refrito como único acompañante. Begoña consigue sacarle el máximo provecho cocinándolas como un guiso. “Las pongo con patatas y jamón y chorizo en taquitos, y es un plato peculiar y exquisito”, confirma Begoña Lumbreras.

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