La exquisitez de la delicadeza

Las espinacas tienen la capacidad de cautivar a los productores de hortalizas más exigentes por ser una verdura con un excepcional sabor, multitud de cualidades nutricionales y una gran versatilidad culinaria.  

Las espinacas se caracterizan por ser fuente de diferentes micronutrientes que nuestro organismo necesita para funcionar. Entre otros elementos, estas verduras son ricas en vitaminas, minerales, magnesio, potasio, calcio, hierro y Omega 3. Además presentan un bajo contenido en hidratos de carbono y grasas.

Según explica Gorka Irazabal, de la explotación Goreko en Mungia, su cultivo es exigente respecto al riego; exige agua, pero en su justa medida, ya que si recibe demasiada, la cosecha puede echarse a perder. Además, es una verdura que resiste bien el frío. Una vez plantada, su crecimiento es similar al de la acelga o la lechuga. “En invierno puede tardar 2-3 meses, y en verano 15 días o un mes”, precisa.

La exigencia de su cultivo no está reñida con lo agradecida que puede llegar a ser. Se trata de una verdura que se puede cultivar las cuatro estaciones del año, aunque según el agricultor, la mejor temporada para consumirla es en otoño-invierno y primavera.

Las dos variedades de espinacas más comunes son la de hoja rizada, que se suele vender fresca, y la de hoja lisa, que habitualmente podemos encontrar congelada o enlatada. También se suelen clasificar en función de la estación del año en la que se cultiven: las de verano, con semillas lisas y apenas resistentes a las heladas, y las de invierno, completamente resistentes a las heladas y con hojas más lobuladas.

Las hojas más pequeñas son perfectas para emplearlas en ensaladas. Cuanto más grandes sean, las posibilidades de su uso en cocina aumentan considerablemente, pudiendo ser cocinadas en salteados, tortillas, guisos o incluso arroces. Y por supuesto, en el puré de verduras. Sin embargo, para Gorka, la exquisitez de la espinaca permite consumirla sola o con un ligero acompañamiento.

Hablamos de una verdura tradicional, que ha estado presente durante décadas en los platos de nuestros hogares y cuyo cultivo está extendido por todo el mundo.

La innovación y la modernidad también ha llegado a las espinacas que, acompañadas de otras frutas y verduras, son ahora uno de los ingredientes estrella de los famosos batidos “détox” o desintoxicantes.

Independientemente de la fórmula escogida para su consumo, su éxito permanece inalterable en los mercados agrícolas locales. “En ferias es un producto muy estimado y se vende muy bien”, asegura Gorka. Su precio es algo superior a otras verduras, ya que para obtenerlas es necesario cosechar muchas plantas de espinaca. Según relata el productor, para recoger 7 kilos se necesitarían entre 100 y 200 plantas.

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